Pues ni el señor Miyagui (amigo Noriyuki que estás en los cielos) planteaba unos entrenamientos más duros que los que está realizando la pequeña Isolda, el azote de los no-muertos.
Aquí la vemos detectando y eliminando a un zombi en cuestión de nanosegundos. Observad cómo ataca desde atrás tratando de destruir el cerebro de su presa al tiempo que la inmoviliza totalmente.


Estoy francamente orgulloso de sus progresos.
:D