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Zombi: blog cerrado. Nuevo blog: http://zombi-blogia.blogspot.com

Cadáver exquisito viviente

Esta entrada, como ando con poco tiempo últimamente, la escribiremos entre todos juntos, si os parece bien. Es una idea que has surgido esta tarde en mi búnker hablando con Nata, de Lunares en los bolsillos (quien va a realizar un cadáver exquisito paralelo), y Alfie, de Videodromo (perdonadme que no haga enlaces, es que mi mac hace cosas raras con la mierda esta de blogia.com). Se tratará de un relato que crearemos entre todos sucesivamente, basándonos en lo anterior que leamos, a modo de "cadáver exquisito". Es decir, comienzo el relato y cada comentario subsiguiente ha de continuar la historia en el punto en que se quedó. El objetivo es crear un relato de género zombi con el mayor número de aportaciones posibles. Pudiera darse el caso de que dos personas estuvieran escribiendo al mismo tiempo a partir de un mismo punto de la acción y ambos publiquen su continuación casi al unísono. ¿Qué hacer en dicho momento? Uuummm, se aceptan sugerencias en ese sentido... Quizá una buena política es o bien escribir poco y con rapidez, o bien tener abierta una segunda ventana del blog que sea actualizada en varias ocasiones con el fin de ver posibles avances en la trama. Tampoco creo que este vaya a ser un problema frecuente, ¿no? Por último inicio el relato en segunda persona del singular, como si estuviera narrado a la manera de aquellos libros de "Elige tu propia aventura" y los librojuegos tan populares de los años ochenta. Soy un romántico, qué le voy a hacer. Sin embargo, cualquier cambio en este aspecto será bienvenido si lo creéis procedente.

Pues nada más. Espero que nos divirtamos con esto. =D

 

 

La castradora alarma del móvil llega hasta tus oídos y te obliga a abandonar abruptamente cualquier visión onírica que estuviera teniendo lugar en tu cerebro. Una inusitada claridad se cuela por las persianas de forma insolente, como reclamando que tus músculos se pongan en movimiento y procedan a transportarte hacia la alienación cotidiana del quehacer diario. Compruebas, alarmado por la claridad circundante, que no te has quedado dormido ni nada parecido. Entonces recuerdas que fue el sábado por la noche cuando medio planeta se puso de acuerdo en que a las dos de la mañana serían las tres. Tanquilo, aunque molesto y con el sentimiento de haber sido víctima de una estafa a escala planetaria —los humanos jugando a ser dioses, al margen de la naturaleza, como de costumbre— te pones en pie con rapidez y te diriges al cuarto de baño. Mientras te estás duchando te parece oír tu móvil sonando en un par de ocasiones. Te resulta extraño recibir llamadas a estas horas, pero decides terminar de asearte en vez de salir empapado a contestar.

Sales del baño y te pones la ropa interior, es entonces cuando recoges el móvil de entre las sábanas y compruebas que tienes tres llamadas perdidas de Bárbara. Casi consecutivas. No tienes ningún mensaje de voz grabado. Decides llamarla para ver qué le urgía tanto como para llamarte con tanta insistencia a las siete menos cuarto de la mañana. Su móvil está apagado o fuera de cobertura. Aun así le dejas un mensaje de voz en su buzón. Como te has entretenido más de lo debido en la ducha, optas por beberte velozmente un vaso de leche y dejar el desayuno para cuando llegues al trabajo. Qué daño no habrán hecho las máquinas de café y las expendedoras de comida a la salud de los trabajadores de hoy en día. 

Apagas la luz del pasillo de entrada, cierras con llave la puerta y llamas al ascensor. 

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28 comentarios

Miss Oli -

Epílogo
Han pasado doce años y ya no queda nada de esa complicidad que no necesitaba de palabras. Se aburren, pero se dicen que aun se quieren, son tantos años juntos...
Ellos fueron dos de los 134 supervivientes de su ciudad, del millón doscientoscuarenta y siete mil de su país. Dos de los trece millones de personas que sobrevivieron a la ecatómbe nuclear. Esto sucedió hace doce años, como he dicho...pero todo el mundo parece haberlo olvidado ya

Koryrik -

Lanzas el barrote contra la vidriera hermosamente adornada, rompiéndola en mil pedazos. Coges de la mano a Bárbara, subís al altar y saltáis al exterior al jardín de la parte trasera de la iglesia. Extrañamente todo parece despejado así que corréis hacia la casa de Bárbara que está muy cerca de allí, pero a medida que os acercáis a la casa, empiezan a aparecer esos seres a docenas. Entráis dentro de la casa y cierras a toda prisa con el pestillo y barricas la entrada con un par de muebles. Miras por la ventana y ves que hay tantos a fuera que no eres capaz de contarlos de un simple vistazo.
- Vamos a arriba, a la buhardilla. No creo que la puerta les detenga durante mucho tiempo.
Vais al piso de arriba y Bárbara baja la escalera que da a la buhardilla. Subís arriba y recoges la escalera para evitar que os sigan. Te acercas a la única ventana y miras a través de ella, toda la calle está llena de ellos, hay cientos.

A los pocos minutos, se oyen ruidos en el piso de abajo, cristales rotos, golpes, … parece que han entrado y que se acercan. Abres la ventana y ayudas a Bárbara a salir al tejado, hasta la parte más alta del mismo. Desde allí puedes ver alrededor de toda la manzana… parece que hay miles en los alrededores, una auténtica pesadilla.

- Bárbara, estoy seguro que nos ayudaran, no te preocupes.

Oyes el sonido de un avión y localizas su estela en el cielo… va muy rápido, alejándose del lugar, entonces su sonido deja paso a otro sonido silbante que se hace más fuerte a cada momento que pasa.

En una fracción de segundo se produce una explosión nuclear que arrasa por completo la ciudad y a todo lo que habita en ella, incluyéndote.

PD. Espero que no os importe que de por acaba la historia, pero así tiene un final :)

Odal -

Contemplas la escena. No puedes creer que hayas hecho eso tu solo. Te quedas absorto por unos segundos, con la mirada fija en los cuerpos. Puedes ver los sesos asomando de la cabeza de una de esas cosas. Por momentos te invade la nostalgia. Piensas que esas cosas habian sido personas, gente llena de vida, que reia y amaba, con una familia, con hijos... Y ahora son.. son.. Algo te hace salir de ese mar de pensamientos. Levantas la mirada y ves a Barbara a los pies de la escalera. Te quedas mirandola y le sonries. Sonries para trasmitirle tranquilidad, ya que por dentro estas destrozado. -Tenemos que salir de aqui, cariñ...- No llegas a terminar la frase, ya que ves algo que hace que tu corazon se acelere. Barbara esta alli clavada, inmovil, con un gesto de panico en la cara y con llorosos ojos fijos en la puerta. Temes lo peor y lo ultimo que quieres en este mundo es girarte. Puedes ver como una lagrima surca el inmovil rostro de Barbara. Sin pensarlo mas, decides girarte. Lo que alli ves hace que parezca que tu corazon se fuese a parar de repente. Mas de una docena de esas cosas permanecen en la puerta, con la mirada fija en vosotros. Puedes ver sus cuerpos mutilados y ensangrentados. Guiado por el instinto, coges a Barbara del brazo y la arrastras contigo, dirigiendote hacia el lado opuesto de donde estan ellos. Mientras corres, oyes a Barbara llorar desconsoladamente. Tus ojos buscan desesperadamente una salida. Escuadriñas todos los lugares y tus ojos se vuelven a fijar otra vez en ese libro de “ORTOGRAFÍA DE PRIMARIA". Apartas la mirada del libro y, como si de un milagro se tratase, ves vuestra salida... ¡la vidriera que hay detras del altar!

gilboy -

corres hacia ellos en rumbo de colicion barbarica con una mueca de de muerte y destruccion splatzz!! le revientas el craneo al primero en las escaleras el que le seguia en turno al subir se te abalanza y empiezas a forsejear con el y caes junto a el por un lado de las escaleras rompiendo el barandal, callendo estrepitozamente al suelo de la sacristia los otros 5 individuos que empiezan a mostrar cada ves mas rigor mortis se empiezan a hacercar lenta mente hacia ti y el tipo con el que forsejeaz , en un arranque de adrenalina lanzas por el aire al tipo que tienes encima y logras que se atravieze la cabeza en los pedazos de barandal que rompiste con tu caida y y yante libraste de uno mas quedan cinco, rapidamente te incorporas pero ya tienes a dos muy cerca asi que les empujas con el barrote para ganar tiempo y le moles el craneo al mas cercano de un golpe , pareciera que tanta adrenalina te a dado una fuerza infrahumana y lo pero de todo es que parece que estas disfrutando machacar los craneos de estos malditos lentos.

aun quedan cuatro pero ya no parecen un reto para ti ,haci que te lanzas contra el que esta detras del que acabas de matar y lo empiezas a golpera inmicericordemente hasta averle vuelto el craneo papilla , mientras estas distraido uno de los tres restantes se te hacerca por la espalda y te sujeta listo para pegarte un mordisco en el cuello asi que retrocedes con el tipo arrastrandolo hasta estrellarlo conta un ramario donde se guardavan las sotanas del pastor de la iglesia, es en ese momento que te das media vuelta y le vuelas la cabeza de un home-run , ya solo quedan dos, asi que tomas el barrote y se lo clavas entre los ojos al que queda proximo a ti y al verlo caer como costal te sientes animado pero... mientras caes al suelo con el tipo que quedava en pie

y lo unico que puedes pensar es que ya todo se avia solucionado y que pintava mejor todo se va lenta mente al carajo, y al azotar y empezar el forcejeo por tu vida pasa algo inesperado...

Big Daddy -

…Jorge…
Una voz en monoaural hace eco en tu cabeza como si el sonido rebotara en las altas paredes de la sacristía.
…Jorge…
Ese es tu nombre, alguien te está llamando, pero lo racionalizas tanto que lo encuentras absurdo.
…Jorge…
Después de las horas de pesadilla que has vivido, recibes el cálido toque de una voz femenina que te llama, percibes en el tono cierta mezcla de sorpresa, felicidad y terrorífica angustia, pero sobre todo, familiaridad.

“¡Jorgeeeeeeeeee!”

Ahora no está sonando en tu cabeza, alguien te grita desde lo alto de la sacristía, sales de tu instantáneo letargo y comienzas a buscar apresuradamente el acceso hacia la parte alta del recinto, las lágrimas en tus ojos que antes eran de impotencia, dolor y miedo ahora son de completa alegría, éstas no te dejan ver muy bien, tropiezas y das tumbos en tu loca carrera mientras subes por una estrecha escalera. El camino se vuelve cada vez más difícil de acceder, pues cualquier cantidad de muebles y artículos religiosos de gran tamaño bloquean el acceso como una improvisada barricada. Llegas a un punto donde la luz apenas entra y distingues que unos arañazos ensangrentados en la pared rotulan los fallidos intentos por llegar hacia la apetitosa presa que les esperaba acuclillada detrás del oscuro fondo de un pesado y robusto armario.

“¡Bárbara, mi amor, ¿estás ahí?!”
Gritas mientras intentas desatorar con verdadera rabia unas pesadas sillas de madera que te bloquean el paso.

“¡Jorge! ¡Aquí estoy! ¡El armario me tiene atrapada! Puedo ver que está apoyado sobre un pedazo de parquet desgastado ¡si tu jalas, yo empujo y podré liberarme!” te grita con una casi afónica voz.

“Está bien” –le dices- “¡contaré hasta tres y lo movemos!, 1, 2, ¡tres!” con el esfuerzo sobrehumano que puede generar la adrenalina, logras volcar el pesado armario, éste a su vez, y con gran estrépito, arrastra los muebles aledaños como si fueran piezas de dominó y comienza una reacción en cadena que termina lanzando por la escalera varias piezas de mobiliario haciendo un gran escándalo.

Después del estrépito y jadeante por el gran esfuerzo te volteas y la logras ver, no era la Bárbara que salía de la alberca con un sensual bikini mirándote a los ojos, no era la Bárbara que te acompañó a aquella fiesta ejecutiva del trabajo con ese vestido que la hacía ver despampanante, era una Bárbara desaliñada, con la ropa sucia y hecha jirones, las rodillas raspadas y ensangrentadas, los nudillos rojizos y las cuencas de sus ojos salpicadas de lágrimas negras que escurrían hasta sus mejillas. Eso para ti, en aquel momento, era el verdadero cuadro de la belleza, estaba viva, sollozante y de pie ante ti. Con una mirada se dijeron todo y nada. Reclamos, gratitud, perdón, ternura y un sinfín de “te amos” sólo con su mirada, hasta que sus cuerpos chocaron en un gran abrazo al cual le siguió un largo, apasionado y asfixiante beso. Aún abrazándose y besándose, fueron lentamente cayendo al piso y ahí permanecieron en silencio un buen rato disfrutando del feliz encuentro.

Después de saber que tu amada estaba sana y a salvo entre tus brazos, tu cuerpo comenzó a bajar la guardia y decidió cobrar factura de todo cuanto habías padecido, no desayunaste y sólo las descargas de adrenalina te mantenían en pie, las heridas y golpes comenzaron a doler con más intensidad, tu hombro, tu cabeza, parecía que un puñado de personas te apaleaban sin misericordia.

Piensas que te vas a quebrar, que estás a punto de desmayarte y claudicar, pero vuelves tu mirada a tu amada, su nariz hundida en tu pecho, sus manos acariciando tu cuello y la calidez y el aroma de su cuerpo llenándote por completo. Esa es suficiente gasolina para tí, los dolores comienzan a ceder, los huesos y músculos doloridos se anestesian ante esa vista. Piensas que si bien en la mañana eras un simple oficinista con una monótona vida y de carácter algo débil, en ese momento te dabas cuenta que la fragua apocalíptica te había convertido en un hombre capaz de superar los más difíciles escenarios para conseguir a tu ser amado. De ahora en adelante tendrás a alguien a quien cuidar, defender y sacar de aquel infierno a costa de tu vida si es necesario.

Tus pensamientos son interrumpidos por un gran estruendo en la puerta de la planta baja de la sacristía, ahogas con tu mano rápidamente el grito que instintivamente Bárbara iba a emitir, mientras pones tu dedo índice en tu boca.
Se escucha a varias personas que entran y registran torpemente el lugar. El pesado jadeo y los gruñidos te indican que los visitantes no son del todo agradables. Lentamente te acercas en la orilla del pasamanos de la escalera, y entonces los ves, son siete y por sus ensangrentadas caras, te das cuenta que ya han probado carne humana. Están al acecho, saben que su comida está cerca, olisquean el recinto, voltean torpemente sus cabezas a sus costados esperando escuchar que algo delate a sus víctimas para lanzarse contra ellas.

Por tu parte echas un vistazo a tu alrededor, no más puertas ni ventanas, estás en un verdadero callejón sin salida, calculas las posibilidades de que ellos no encuentren las escaleras a tiempo de que uno de ellos se apoya en el pasamanos y comienza torpemente a subir, Absorto en los acontecimientos, sin darte cuenta, Bárbara está atisbando la escena por encima de tu hombro y comienzas a sentir un temblor en su cuerpo, una lágrima cálida cae en tu hombro y automáticamente recuerdas lo que hacía un momento pensabas de ti mismo. Tomas un pesado barrote de madera que está cerca de ti, la hora de probar tu valía ha llegado. Respiras profundo aprietas el madero y dejas a Bárbara hecha un ovillo en la orilla de la escalera. Le haces una seña con tu dedo poniéndolo en tu corazón y ella te corresponde haciendo el mismo movimiento.

“Siete contra uno y mi ticket de salida de esta ratonera en la que estamos metidos” musitas “Bien, preparado o no, ahí voy…”

Z0MBi -

El tercero de los niños avanza lentamente hacia ti. Los otros dos han caído con violencia contra el suelo. ¡Son niños, qué estoy haciendo! El niño que se dirige hacia con paso trémulo parece tener las ideas mucho más claras que tú. No apartas la vista de él... tiene el cuello destrozado. ¿Es eso la tráquea? Oh, Dios mío. Te parece ver, tras de él, un movimiento. En el suelo. Es uno de los niños a los que disparaste ¡que se levanta lentamente!
Reculas, pegas la espalda contra la pared. Les miras fijamente buscando algún rastro de humanidad en sus cuerpecitos pequeño que avanzan hacia ti inexorablemente. Solo ves muerte. Guardas tu pistola en el bolsillo de la chaqueta. Levantas sobre tu cabeza el bate de béisbol. Aquel con el que jugabas cuando tenías su edad y lo descargas una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez contra sus pequeñas y maltratadas anatomías...
En unos minutos todo ha acabado. Ha debido ser poco tiempo, pero parece que llevas ahí toda la vida, con el bate enrojecido y la mirada perdida.
¡BÁRBARAAA! Gritas, lloras, te desesperas. ¡BÁRBARAAAA! No ves, quisieras estar muerto. Bárbara, musitas y dejas caer el bate, que resuena con estrépito sobre el suelo de la sacristía que dejó de ser sacra para siempre.
Entonces lo oyes... Viene de lo alto. Lo oyes de nuevo, con más claridad...
"¿Jorge?"...

arturo black fonseca -

"Los muertos caminan", "Los muertos caminan"... vaya en que momento resuena esto en mi cabeza, yo aqui dentro de un lugar sagrado. parado frente a la puerta, con la esperanza en mi cabeza llamada Barbara. Yo con la sangre del padre en mis zapatos, zapatos, negros teñidos de rojo, con manchas diminutas y pequeñas piezas de material organico en ellos. callendo, resbalandose, malatratando la piel de mi zapato, PUDRIENDOSE....

Cuanto tiempo parado frente a la puerta, descidiendo si abrir o no. que hay detras...

preguntas, preguntas,... estoy cansado de las preguntas.

Llego el momento. Un golpe seco a la puerta. -PUMH!- me tardo en ajustar mi visión a la luz de el recinto, luz de velas que alumbran en pequeñas y diminutas sombras, nada de Barbara, adios a mi esperanza.. Pequeños crujidos del párque a mi alrededor, pequeños gruñidos, se acercan cada vez mas hacia mi.

DEMONIOS!!! (vaya expresión para un lugar sagrado) tres de estas criaturas, pequeños niños vestidos con ropa sacra, sus caras contra la luz no veo sus facciones. solo un intenso brillo dentro de ojos muertos, ojos que ven sin ver, que cuelgan hacia abajo que no me ven, que solo saben que estoy aqui, miembros rigidos que se esfuerzan en dar un paso detras de otro tratando de copiar a la vida.

Giro y apunto al primer... (cielos es solo un niño) mi dedo se presiona sobre el gatillo y el martillo corre hacia atras dispuesto a golpear la bala.... CLICK! uno.... CLICK!dos..... sin balas...... DEMONIOS...

Grillado por la ortografia -

Sentado en el primer banco a pocos metros de los cadáveres pierdes tu mirada observando los dibujos del suelo. Evitando ver la masacre que allí se había desatado esa mañana y de la que tú también habías sido participe. No sabes el tiempo que pasas allí parado, mirando al vacío con las pupilas dilatadas. Al girar a un lado la cabeza ves una mochila escolar con los libros desparramados. Sobre todos los demás destaca uno en el que clavas la mirada. Lees el título en voz alta “ORTOGRAFÍA DE PRIMARIA”. Esbozas una sonrisa cuando observas la portada en la que una letra “H” se balancea en un columpio, la “B” y la “V” juegan en un balancín y la “C” y la”S” juegan al corre que te pillo. De pronto reaccionas saliendo de tu estúpido y peligroso letargo.

“Si tú pudiste entrar con semejante facilidad, cualquiera podría hacerlo” piensas. Inmediatamente te pones en la labor de comprobar el resto de puertas que dan al exterior para evitar sopesas. Por fortuna todas parecen estar bien cerradas. Ahora solo queda la sacristía. La puerta de acceso está cerrada pero te extraña que la llave esté puesta. Con cuidado te acercas e intentas escuchar si hay alguien o algo tras ella.
Se oye un ruido o es una palabra entrecortada. Dudas entre entrar o asegurarte de que esté bien cerrada.

GILBoY -

una tenue sonrisa se dibuja en tu rostro al saver que la casa de tu amada se encuentra casi al final de la calle y porfin todo lo que avias podria dar frutos para bien.

corres y importar todos lo que escuchas a tu alrededor, entre gritos de dolor alaridos jemidos incluso gritos de auxilio lo unico que te interesa es reunirte con barba a cualquier costo, pero tus animos se ven reducidos al divisar que la puerta de la caza de barbara esta entre abierta.

en ese momento tu mundo se desmorono y solo puedes pensar en acelerar el paso, conforme te acercas mas puedes ver yna gran mancha de sangre que cubre la mayoria de la puerta y parte de la entrada, sin importar nada entras gritando el nombre de barbara sin respuesta y sin importarte si hay alguien o algo mas en la casa(al fin y al cabo si no la encuentras tu mundo sin ella no tiene sentido) recorres cada centimetro de la casa sin ningun resultado nadie vivo o muerto estaba en esa casa, entras ala sala donde te desmoronas y empiezas a llorar desmedidamente, pero cuando alzas la vista ves una posible respuesta, un crusifijo que te hace pensar claro barbara era muy devota.

sin pensar mucho recuerdas que a no menos de 3 cuadras hay un templo cristiano al que asistia barbara, en tu mente ella esta ahi sentada entre las bancas esperandote con los brazos abiertos, mientras corres y tu mente vuela no ves los horrores que te rodean de camino, vacanales de muerte a tu alrededor y como tu precensia alerta de los participantes de estas orgias de sangre.

de manera casi milagrosa llegas al templo sin ningun percase, todo parece pintar mejor hasta que notas que puedes abrir la puerta del templo con mucha facilidad, al entrar aseguras la puerta con una banca y es cuando ves al pastor de la iglesia parado frente al atrio, te acercas a el lentamente y tu epresion se llena de horror al divisar al pastor sosteniendo un cruxifijo lleno de sangre y temblamdo mientras resita un salmo*donec nulum sit inferno mors ambulabi super terram* , y asus pues llacen un par de niños vestidos de monaguillos y algunas monjas con los craneso destrozados.

el padre siente tu presencia y alza el cruxifijo sin decir una palabra pero mirandote lleno de rabia gritando *dios mio por que nos avandonaste!!! * mientras se avalanza contra ti para machacarte como lo avia hecho con los otros.

BANG!!!

el eco de un disparo resuena en el templo espantando alas palomas que dormian en el campanario.

has matado al pastor por puro reflejo de supervivencia y no lo puedes creer...

Koryrik -

De pronto la siguiente calle aparecía inundada de coches, se notaba que os aproximabais al centro de la ciudad. Tomas una calle lateral y esquivas a uno de los bichos que estaba en mitad de la calzada. Giras en la siguiente calle para ir al centro, pero también estaba a rebosar de coches parados y accidentados. No era posible pasar por allí. Sigues dando vueltas por las calles vecinas, pero todo es inútil, no hay un solo hueco por el que pasar en coche.
Oyes como quitan el seguro de una pistola y notas un cañón en tu cabeza.
“Chico”, -dice el trajeado- “lo has intentado pero no hay forma de llegar al centro. Para el coche que aquí finaliza tu viaje”.
Haces lo que te ordenan, ya que no tienes alternativa. Sólo esperas que no te peguen un tiro allí mismo. Parados en mitad de la calle, bajas del coche, y se pone al volante Pedro.
“Lo siento, pero no podemos arriesgarnos a quedarnos atrapados dentro de un coche en esta zona, hay demasiados por aquí. Cuando encuentres a tu chica, dirígete a la estación del norte, allí está el punto seguro”
Ves como Pedro arranca el coche y pone rumbo al norte de la ciudad por donde habíais venido. Te encuentras sólo otra vez y te das cuenta que no puedes fiarte ni de los vivos ni de los muertos.

El ruido del motor del coche ha hecho aparecer a cinco bichos que se dirigen hacia ti. Empiezas a correr avenida abajo, hacia el centro, sólo a unas pocas calles de distancia se encuentra la casa de tu amada, pero tardarás un poco ya que muchos coches entorpecen todas las calles de ahí en adelante.

Empiezas a pasar entre ellos. De vez en cuando oyes algún gemido a tu espalda pero no te giras y sigues corriendo evitando los cuerpos muertos que hay en el suelo. Como en una carrera de obstáculos esquivas todo lo que encuentras en tu camino. Saltas por encima del capó de un coche y continuas tu marcha, entonces una mano sale de detrás de una furgoneta y te coge por el chaleco antibalas… tratas de escapar pero continúa aferrándote más fuerte… no quieres morir allí, no cuando estás tan cerca… En el forcejeo consigues girarte y ver que es una chica rubia con la cara parcialmente arrancada, quedando al aire parte del cráneo y a la que por fortuna le falta un brazo. Tratando de morderte, se te echa encima y caéis al suelo. Con tu mano izquierda en su frente, consigues mantenerla apartada de tu cuello, pero no podrás resistir durante mucho tiempo. Con tu mano derecha empiezas a buscar cualquier cosa que te pueda ser de utilidad, encuentras un destornillador en tu cinturón porta herramientas y se lo introduces de golpe por el agujero de la oreja hasta el fondo. La chica empieza a perder fuerza y eso te da la oportunidad para empujarla lejos de ti. Te levantas y sin mirar atrás te pones a correr. Al final de la calle está la casa de Bárbara.

Alfie -

Mientras conduces lo recuerdos pasan por delante de tus retinas, en la radio del coche suenan los Doors, la voz potente y desgarradora voz de Jim Morrison entonan los acordes de "The end" UN sudor frio le recorrió la espalda de forma súbita, sería de verdad el fin. ¿Perouál sería ese fin? Acabar surcando las calles sin rumbo porque careces de personalidad, ya no tienes sentimientos, los recuerdos se borraropn el momento que falleciste tras ser devorado por otro ser humano muerto en extrañas circunstancias; o puede que el fin sea una huida sin fin, acabar sólo, acabar siendo el último hombre en al tierra, no teniendo a nadie con quien compartir una cena, una cama, una ducha. Así le vino el recuerdo de Sara, su amada. Una lágrima empezó a brotar en en sus ojos, no se lo podía permitir, tenía que estar pendiente de lo que ocurria a lo largo del negro asfalto.

Mazer -

Empezamos a andar por la avenida, todo es tan extraño. Un sol resplandeciente anuncia una pronta llegada del buen tiempo.
Siempre te gustó el sol, pero mucho me temo, que ya no van a volver a venir esos buenos tiempos, que ironía no?.

Mientras andas a un paso aún mas lento que lo que os podáis encontrar no dejas de repetirte en tu cabeza... Donde esta la gente?, no es logico. En una zona tan centrica suele haber siempre muchisima población y aquí no hay nadie, ni muertos ni vivos.
Miras hacías las ventanas de las casas y compruebas que muchas cortinas dejan entrever que alguien espía tras ellas.
Seria absurdo pensar que sois los únicos, y si mal no recuerdas, en las noticias pedían que se encerrasen en casa... Y si Barbara hizo eso?, y si las llamadas de insistencia era para contarte lo que había pasado?, y si esta esperando en su casa encerrada?...

Demasiadas preguntas y tan pocas respuestas.

En ese momento te das cuenta que ya no existen las reglas, no existe el bien o el mal como lo conocias hasta entonces, solo impera la supervivencia. Miras a tu alrededor, la ciudad es tuya, las tiendas, las casas... los coches.
Varias docenas de ellos se encuentran en la calle abiertos y probablemente... BINGO!, con las llaves.

El resto del grupo te mira atónito:

-Que vas a hacer?

-Lo siento chicos, gracias por lo de antes, pero debo ir a buscar a una persona, si no lo hago es como dejar que muera, no podría vivir con eso...

-Vivir?, jajaja... quien te dice que vayas a vivir... comenta irónico el trajeado hombre.

-Me da igual, quien quiera seguirme se lo agradecería, quien no... mucha suerte.

Mientras todos se quedan como estatuas mirándose, tu seleccionas uno de los coches que están abiertos. Has visto muchas pelis y no puedes caer en los mismos errores. Miras que tenga el deposito lleno, que consuma poco, y que no sea viejo (quiero ahorrarme el que se pare en medio de una mala situación).

Mientras estas acomodándote y pensando si tendría sentido ponerse el cinturón, el resto del equipo sube contigo al coche presas del pánico... Que ocurre!.

-ARRANCAAAAA JOOOOOODEEEER!

Miras por el retrovisor, unos 10 o 15 zombies se acercan avenida abajo, y entiendes el cambio de idea de tus amigos.
Enciendes el coche, te incorporas e intentas ubicarte por donde ir mas rápidamente a casa de Barbara, da igual tomar la calle exacta, ya no existe "la contra dirección", pero si procuras no correr mucho evitando los obstáculos de la carretera e intentando no hacer mucho ruido, esos tíos acuden a el...

Sergio -

Todos se te quedan mirando.
Tu por un tus pensamientos te abstraen de la situación.

Con una cámara de video grabas a Bárbara, saliendo de la piscina ella te sonríe mientras se acerca sensualmente a ti.

BARBARA
Hey sexy boy!

Se muerde los labios.

BARBARA
Quieres hacer el amor conmigo?

La cámara baja y sube como si fuese la cabeza asintiendo.
Bárbara sonríe.

BARABARA
Y vas a traer la cámara?

La cámara se voltea y Jorge niega con la cabeza.

Hiss de video.

Bárbara y tu se besan apasionadamente.

Hiss de video.

Bárbara sostiene la cámara de video.

BARBARA
Dime que me amas!

Jorge niega con la cabeza.

JORGE
No.

Barbara lo golpea.
Jorge se rie a carcajadas.

BARABARA
Dime que me amas. Vamos confiesa que me amas.

Jorge sonríe.

JORGE
Te amo. Te amo. Te amo. Te amo.

Por un momento todos te miran expectantes.
Miras los cuerpos que cayeron en el suelo.

PEDRO
Hey! Tenemos que irnos!



Big Daddy -

Los cuatro, como anticipando el festín por venir se mueven despacio, estirando su brazos hacia ti y dejando caer las mandíbulas con un jadeo pesado y silbante. Esperan a que el nuevo miembro del contingente se incorpore y comienzan a caminar con más celeridad. Tú estás viendo el espantoso cuadro sin hacer absolutamente nada, tus pies parecen clavados en el piso, cada músculo de tu ser se tensa a tal grado que puedes sentir un entumecimiento generalizado en tu cuerpo, el pánico se ha adueñado de ti.

El entumecimiento se hace más acusado en tu brazo derecho, comienzas a recobrar la sensibilidad y reconoces táctilmente el objeto que estás sujetando y en cuyo momento estás apretando como si desearas romperte los huesos de la mano. Es el revolver, esa extraña llave de seis cartuchos que abre –si tienes el suficiente valor- las puertas a la solución de tu dilema.
“No se acerquen más!”
–les gritas-

“¡T-t-tengo un arma y voy a usarla si es necesario!”
–les apuntas de la manera más amenazante que puedes-

“¡Señor, deténgase en ese instante o no respondo!”
–¡cl-click!, Accionas el martillo-

Bang! Bang! Bang! Bang! Bang! Bang! Bang! Bang! Bang!
Bang! Bang! Bang! Bang! Bang! Bang! Bang! Bang! Bang!

No sabes cómo has llegado ahí pero estás hecho un ovillo en el suelo cubriéndote tu cabeza con los brazos, el excesivo sudor que ahora corre por tu cuello ha convertido la pequeña mancha de sangre de tu camisa en un verdadero mapa de Sudamérica, por encima de tu pesado y entrecortado jadeo, y el leve aturdimiento que te han dejado los fuertes disparos escuchas varios pasos acercándose a ti, éstos no son vacilantes, intermitentes ni débiles, son pasos firmes que vienen hacia tu posición, se detienen cerca de ti y haciendo acopio de valor te atreves a levantar tu cabeza; son tres tipos con pinta de haber salido arrastrándose con uñas y dientes del mismísimo infierno,aún así, su maltratada ropa te arroja algunos datos.

Quien está delante de ellos y cerca de ti es un joven más o menos de tu edad quien parece ser un tipo que trabaja para una compañía de entrega de paquetería, y de manera disimulada te apunta con una escopeta. Otro parece ser un maduro pero bien conservado ejecutivo, quien no deja de voltear a los alrededores apuntándoles a los recién acribillados con una 9mm. y el otro, el más viejo, simplemente parece ser un vecino al que probablemente lo pilló la hecatombe mientras recogía el periódico fuera de su casa, éste tiene un rifle de asalto cuya culata descansa en su cadera.

“¿Estás bien?” -te pregunta el “paquetero”, -
“¿Estás herido, Te han… …mordido?” –Lo dice mientras observas que el anciano quita el seguro de su H&K.

“¡No!” –le espetas ahogadamente- “La sangre en mi cuello es de una mala afeitada, la herida de mi hombro fue de una caída, la sangre de mis zapatos y mi pantalón son de… “
–recuerdas el silbido del metal del andador en el aire y los golpes secos en la cabeza canosa de tu ser querido- “Son de… …de… …de…”

“Está bien camarada” –dice el viejo mientras se acerca al paquetero- “Pedro, él puede hablar, blandir un arma y mearse en los pantalones, él no es uno de ellos”.

“Pues que bien” -dice el ejecutivo- “otro lastre que probablemente nos retrasará, ojalá y hubiera sido uno de ellos, ¡ya nos hemos quedado aquí el tiempo suficiente para ser presas fáciles!”

“Y si gritas un poco más fuerte, “catrín”, vas a terminar de telegrafiarles el menú a esos desgraciados!” –contesta Pedro, al tiempo que gira hacia ti con pesadumbre y dice a manera de sentencia-
“No somos una cuadrilla de rescate, sólo somos personas huyendo de esta pesadilla, nuestras municiones están a punto de acabarse y aún nos falta para atravesar la mitad de la ciudad para llegar al “punto seguro” que anunciaban por la radio, si nos sigues, me proteges la espalda y yo te protejo la tuya, pero cuidado con hacer algo imprudente o tu sólo pagarás tus errores”.

“Pero yo voy al extremo opuesto de la ciudad” – dices mientras te reincorporas- “tengo que ir por alguien, ver si aún está ahí, DEBE seguir ahí”.

“Chico”, -dice el trajeado- “si vas por allá, yo te ahorro el viaje metiéndote una bala entre ceja y ceja, sin dolor, sin sufrimiento, sólo un gran ¡BLAM! Y una sensación de vacío, ¿Qué te parece?.

La cara de los tres ante el reciente comentario hace que tus esperanzas, en ese momento, se desbaraten como un castillo naipes a merced de un huracán…

Kintaro_Oe -

“Resulta extraño ver la calle tan vacía a estas horas de la mañana. Pero claro no todos los días empieza el fin del mundo”, piensas mientras avanzas hasta los contenedores que están en la esquina. Cubriéndote tras ellos y sin reparar mucho tiempo en el horrendo olor que desprendían te percatas que al final de la calle se acerca un automóvil haciendo eses en su recorrido. De repente y sin comprender por qué, pues la calle está despejada, este se sube a la acera y choca contra la valla de una obra, quedando totalmente parado. Tras una suave nube de vapor desprendida por el radiador puedes ver como se abre la puerta del conductor. Del interior sale un hombre de mediana edad, de pelo canoso ataviado con un traje de color gris, o al menos te parece que en su origen pudiera ser de ese color, pues las manchas de sangre que lo cubren apenas dejan verlo con claridad. Tras dar un par de pasos se apoya en el lateral del coche y se desploma de bruces al suelo.


Dudas por un instante que hacer. Ir a ver si lo puedes ayudar o continuar tu camino. Trasgas la poca saliva que te queda en la boca, te maldices un par de veces y cuando emprendes el camino hacia él cuatro de esos salvajes salen de unos de los portales cercanos al lugar del accidente.

Reculas silenciosa pero rápidamente hacia tu escondite. “¿Uno contra cuatro? No gracias” murmuras mientras lamentas la mala suerte de ese tipo. “Otra carnicería” piensas casi al tiempo que ves algo que te sorprende. Los cuatros devoradores de carne se detienen en seco a penas a dos metros del cuerpo inmóvil. Súbitamente el tentempié de media mañana de esos caníbales comienza a moverse, dando unos gritos escalofriantes. Escuchar ese sonido te hace recordar a tu abuela. Con los ojos como platos ves como el grupo ahora se de cinco individuos.

Koryrik -

Tienes que actuar de prisa. Crees que no hay lugar seguro donde puedas permanecer durante mucho tiempo. Eso te hace pensar en Bárbara. A estas horas puede haber muerto, pero necesitas confirmarlo. No tienes idea de donde puede encontrarse ahora, pero por la hora tan temprana a la que te ha llamado debía encontrarse en su casa o de camino al trabajo. Decides probar suerte yendo a su casa, ya que está más cerca de donde te encuentras, pero sabes que es un suicidio salir desarmado. Recuerdas que tu abuelo tenía una pistola de cuando era policía. Abres la puerta del sótano y bajas corriendo. Lo primero que ves son las herramientas de tu abuelo. Te pones un cinturón de cuero porta herramientas y colocas en él un martillo, el cuchillo de trinchar, un juego de destornilladores, unos alicates y una linterna. Empiezas a rebuscar dentro de cajas viejas llenas de ropa. Encuentras un uniforme de policía y un chaleco antibalas. Crees que el chaleco te puede ser útil y te lo pones sin vacilar. Finalmente das con una caja pequeña metálica en la que encuentras la pistola y algo de munición. Cuando te dispones a marcharte encuentras el bate de béisbol con el que jugabas de pequeño.

Ahora si te crees preparado para salir. Miras a través de las ventanas y te extraña la quietud del exterior, todo está demasiado calmado. En apariencia no queda ni rastro del gordinflón caníbal. Con la pistola en la mano y el bate en la otra abres un poco la puerta y te mantienes en silencio. Lo único que alcanzas a oír es un rumor lejano como de gemidos siniestros. Pasado un minuto te atreves a salir mirando en todas direcciones. Empiezas a caminar calle abajo en dirección a la casa de Bárbara, que está a menos de 20 minutos andando.

Homo Insanus -

"No puede ser, estas cosas no pasan en la vida real", te repites a ti mismo, mientras oyes al agitado presentador. Estás saliendo del estado de shock, pese al horrible incidente con tu abuela. Reparas, con una sonrisa estúpida, en el poder tranquilizador de la denostada caja tonta, pese a que difunda ecos de la pesadilla acontecida por ti en el exterior y enumere consejos que parecen sacados de una peli de zombis. Te sientas en la cocina, lejos del cadáver de tu abuela y ves un poco la televisión, cómo no. Casi te duermes, y al frotar el mentón contra la entumecida mano, abres los ojos con incredulidad, porque el televisor muestra una imagen que se te antoja la más portadora de malos augurios por antonomasia. Un escalofrío te recorre el cuerpo: la carta de ajuste. ¡La olvidada carta de ajuste! "Sabes que algo va rematadamente mal cuando en pleno 2008 colocan la carta de ajuste bien entrada la mañana", te dices. Pulsas el mando a distancia, pero en todos los canales sucede igual. Como si fuera el último acicate que necesitas para volver a arrancar, te incorporas con urgencia y buscas en la encimera hasta hallar un cuchillo de trinchar de ancha y afilada hoja. El tacto del mango, te reconforta.
Con sigilo, echas un vistazo por la ventana que da al patio. El corazón te late en las sienes, el miedo, te seca la boca. "Primero la abuela con Sultán y ahora ésto". Hay un tipo orondo echado en el suelo de cemento, semidesnudo, que te recuerda a un puto noble romano en plena bacanal, jamándose al hijo de los Pérez. Casi te alivia apreciar que el niño parece haber muerto de un violento traumatismo craneal antes de pasar a ser el primer plato de ese perturbado. Observas cómo hunde sus manazas en el vientre del crío y cómo engulle sus intestinos. La asociación figurativa vuelve a remitirte a un indolente patricio engullendo uvas. Las arcadas son inmediatas y arrojas en el fregadero. De inmediato, presientes el peligro: no has vomitado en silencio y el caníbal puede haberte oído. Con cómicos pasitos de Pantera Rosa (y durante un segundo, casi ríes, cosa que te hace preocupar por tu salud mental) vuelves a observar por la ventana, aferrando con fuerza el cuchillo en una mano. Y sí, por supuesto, el maldito gordinflón te devuelve la mirada. Gritas, pero apenas emites sonido alguno ("justo cuando ya poco importa hacer ruido, hay que joderse", concluyes para ti mismo), como en esas malos sueños de pánico y afonía. Lo que ha enmudecido el terror en tu garganta es, sin duda, que el gordo ha perdido el interés por las entrañas del infante y se acerca a ti, con determinación. Es lento y de andares torpes, pero en pocos segundos ha recorrido la breve distancia que lo separa del cristal ahumado. Es una ventana corredera con marco y barrotes de aluminio, pero no vas a quedarte a comprobar si resistirá los golpes de ese hijo de puta antropófago, así que te retiras unos metros, hasta el salón, sopesando las opciones: quedarte en casa de tu abuela y defender tu posición o salir por patas al exterior y buscar a Barbara. Afuera, la cosa del patio araña el cristal con sus uñas, mientras emite un horripilante jadeo, que pronto se torna en aullido grave. "Si sigue gritando así, vendrán más amiguitos suyos", deduces.

Blame -

El mensaje te ha dejado la sangre helada, ¿Qué habrá sido de tus padres? ¿y de Bárbara?, estas hecho un lió, tus pensamientos son confusos, sientes miedo, ansiedad, y rabia, pero sobre todo confusión, mucha confusión, todo se ha ido a la mierda en un instante y no sabes por que, el mundo se ha vuelto loco en unos momentos, mas de lo que ya estaba, y no hay explicación alguna. Sales de tu letargo y decides que tienes que hacer algo, por lo memos intentar saber que demonios esta pasando, la televisión, en la televisión deben de estar diciendo algo que aclare estos hechos ó que por lo menos den indicaciones de lo que hay que hacer hasta que las cosas se calmen, pero antes que nada hay que asegurarse de la que la casa es segura. Cierras todas las puertas y ventanas y te aseguras que nadie se haya colado mientras estabas distraído, una vez hecho esto te sientas en el sofá y enciendes la televisión, en ella aparece el presentador de las noticias muy nervioso y desaliñado, de su boca sale el siguiente mensaje: “ Repito, la situación es de alto riesgo, se están produciendo una serie de salvajes asesinatos en masa por parte de personas que se encuentran sumidas en alguna especie de trance ó que sufren alguna especie de trastorno, están personas son muy peligrosas, atacan tanto individualmente como en grupo, no van armadas pero son muy agresivas y no temen por su propia seguridad, repito estas personas son muy peligrosas, si se encuentran a alguien con las siguientes características no intenten comunicarse con ellas y huyan, enciérrense en su hogar ó busquen un lugar seguro: Su caminar es lento y tambaleante, tienen la mira perdida, su piel esta muy pálida ó tiene una tonalidad cerúlea, pueden presentar algún tipo de herida presumiblemente producida por mordiscos, repito si se encuentran con alguna persona ó personas con estas características aléjense de ellas lo antes posible y busquen refugio en su propio hogar ó en algún lugar seguro.”

Z0MBI -

En cuclillas y con la espalda contra la pared del pasillo; así permaneces durante lo que podría ser una eternidad o siquiera cinco segundos. Notas algo que se te clava en el bolsillo del pantalón. Es tu móvil. Sigues sin cobertura. Te levantas y bebes agua en el cuarto de baño, no quieres ni pensar en entrar en la cocina. Te miras al espejo, estás hecho un desastre... Oyes gritos en las calles, bastante cerca de la casa, pasos precipitados, cristales rotos. En un abrir y cerrar de ojos el mundo se ha ido al carajo. ¿Es este un fenómeno aislado? ¿Hay vuelta atrás? Reflejado en el espejo del baño ves el teléfono del salón... Una luz roja parpadea. ¡Hay un mensaje! Recibido ayer por la noche.
Piiii...
"Hola, mamá. Me preguntaba qué tal estás, ya que este fin de semana no pudimos ir a verte. Espero que estés bien. ¿Qué es todo ese jaleo, cariño? Mira a ver... Parece que los vecinos tienen una fiesta por todo lo alto, mamá. -ruido de cristales- Ya sabes cómo se las gastan, cielo, y esta vez parece que están destrozando el piso. Ve a decirles algo, casi ni me oigo a mí misma. Bueno, mamá, que nada más era para saber si seguías bien de la tensión y esas cosas. Te quiero mucho. Nos vemos... -ruido de maderas partiéndose- ¿Qué diablos...? -gritos de espanto lejanos- ¡CARIÑO! ¿QUÉ PASA? ¡Dios mío...!"
Piiiii...
Fin del mensaje.

Extra-Vago -

Corres como alma que lleva el diablo buscando algún lugar en el que entrar y recuperar el aliento, pero la mayoría de bares y tiendas están cerrados, y de los que no lo estan salen gritos horribles, a nadie en su sano juicio se le ocurriría entrar ahi. Al doblar una esquina das de frente con un policia que hace amago de dispararte mientras grita, levantas las manos mientras el corazón te sube a la boca, no puedes hablar, apenas puedes respirar, jamas habías visto un arma tan cerca. Por encima del hombro del policía ves a alguien abalanzarse sobre él y morder su cuello con violencia, arrancando músculo, venas y tendones justo delante tuya. El policia grita de una manera horrenda y pega un tiro al aire. Pierdes totalmente la noción del tiempo durante un rato, corres de aquí para allá esquivando gente horriblemente desfigurada, tus piernas se mueven solas, tu cabeza está a punto de estallar y oyes una y otra vez la bala perdida que acaba de silbar su melodía mortal en tu oreja derecha. De repente vuelves a la realidad y te das cuenta de que acabas de pasar por delante de casa de tu abuela, y por inercia das media vuelta, empujas la puerta de madera y casi caes al suelo al abrirse tan facilmente. Una vez dentro atrancas la puerta y comienzas a subir las estrechas escaleras del viejo piso mientras gritas sin obtener respuesta, al llegar al salón sigues llamando a tu abuela a gritos, pero en la casa no se oye nada y te dejas caer en el sofá mientras jadeas. Te sientes un poco mas tranquilo e intentas aclarar tus ideas, recuerdas todo lo que has visto desde que saliste del ascensor hace apenas un rato, flashes que vienen y van; la barra de metal ensangrentada, el hombre que has atropellado, los ojos de la señora que segundos después estaría bajo miles de kilos de metal, la bala, la sangre, toda esa sangre... tus piernas empiezan a temblar y sientes frio, notas el mareo creciente y finalmente vomitas encima de la alfombra. Mientras te limpias la boca y te preocupas por la alfombra, un ruido se oye a tus espaldas y te giras rápidamente, pero no hay nadie. Torpemente te levantas y casi sin voz llamas de nuevo a tu abuela, dirigiendote hacia la cocina, donde se sigue escuchando el extraño ruido, al llegar a la puerta te agarras al marco para no caer, delante tuya, tirada en el suelo está tu abuela, con las piernas dobladas en un ángulo imposible y comiéndose a Sultán, su caniche. Nada mas verte intenta incorporarse y lanzarse hacia ti, pero las piernas están rotas y solo consigue caer de bruces, dando un gran golpe y muchos alaridos que te hielan la sangre. Se revuelve, intenta levantarse por cualquier medio, arrastrarse hasta ti e intentar morderte, aunque a causa de la caida se ha roto el labio superior y se le ha partido la dentadura postiza. -¿Por qué? Solo gritos por respuesta. -Ya basta, abuela, ya basta. Vuelves al salón con la intención de undirte en el sofá, pero nisiquiera llegas a salir del pasillo, pues las lágrimas te ahogan, caes de rodillas al suelo y te retuerces, gritas y te invade el miedo y la culpabilidad mientras sigues llorando amargamente y pensando que jamás volverás a dormir tranquilo después de lo que has hecho hoy, después de aplastarle la cabeza a tu abuela con su andador.

Vsogul -

El exceso de ganas de huir de este caos, ha hecho que pierdas conciencia de quién eres, y de lo que sabes hacer... nunca has llevado una motoneta de tres ruedas, y al tomar una curva a todo lo que da el vehículo, este vuelca dando con tu huesos en el suelo... Tu hombro derecho se ha llevado la peor parte y lo tienes pelado con una quemadura bastante dolorosa. Mierda, esto va a doler un buen tiempo.
Mientras te incorporas dolorido, te das cuenta de que varios pares de pies se arrastran hacia tí desde diferentes direcciones... Cuando consigues centrar la vista hacia los ruidos, descubres que esas personas que se acercan tambaleantes, no están como deberían. Varios de ellos tienen horribles heridas en cuellos y brazos de las que cuelgan carne y tendones, consecuencia de un mordisco?!?!... Ahora recuerdas que el peatón que atropellaste, intentó morderte... Otros en cambio muestran diferentes giros no naturales en sus articulaciones... seguro que al igual que las heridas, dolorosísimos, pero no parecen sentir nada... Mientras te fijabas en ellos, se han acercado peligrósamente. Sólo te viene una cosa a la cabeza: Miedo, un terror que te obliga a salir volado de allí y dejar a esos "heridos" detrás de tí, lo más lejos posible.
Cuando comienzas a correr, otro de esos "heridos" se interpone en tu huida, tiene los hombros colgando, como dislocados, y una terrible herida sangrante en el amdómen, sin tiempo para frenar, le embistes, y oyes un hueso crujir... espero que no sea mio, piensas, mientras te incorporas para seguir tu huida...
Ahora que has conseguido alejarte unos cuantos metros del lugar del choque, lo ves todo con más claridad, te das cuenta de que lo que está pasando no tiene explicación...
De un vistazo a la calle, ves que sólo los "heridos" quedan en pié y avanzan tambaleándose hacia tí, mucha gente parece haberse refugiado en tiendas ya que atisbas movimientos tras los escaparates, te encuentras solo, necesitas descansar y curarte el hombro...

Big Daddy -

...Estás a punto de entrar en pánico, comienzas a barajear en tu mente que las probabilidades de permanecer ileso en la calle se reducen segundo a segundo, y la única esperanza que tienes es que te dejen entrar al seguro cobijo que ofrece esa improvisada barricada.

Inconscientemente no dejas de teclear con nerviosismo tu teléfono móvil a pesar de que el pequeño ícono que indica la pérdida de servicio ha comenzado a parpadear.

Súbitamente observas que las personas que resguardaban la puerta de la cafetería corren despavoridas hacia el interior de la misma, la expresión facial de una anciana rezagada te alerta de un inminente peligro detrás tuyo. Como si todo transcurriera en cámara lenta, enfocas tu vista en el reflejo de la puerta de cristal de la cafetería. Un camión desbocado se dirige a gran velocidad hacia tu posición con varias personas colgadas en sus ventanas. En vez de salir, curiosamente ves que esas personas quieren entrar desesperadamente al gran vehículo. Una relampagueante descarga de adrenalina te hace saltar hacia la seguridad de la acera; en el nanosegundo que tuviste para esquivar la feroz bestia de acero tienes la oportunidad de ver de reojo a la anciana cerrando sus ojos en señal de resignación. El camión entra con una potencia inmisericorde hacia dentro del local haciendo añicos a todo y todos en su paso. Le siguen gritos que se ahogan al unísono, gran estruendo, y proyectiles de distinta naturaleza saliendo despedidos del lugar. Te cuesta trabajo incorporarte de nuevo, pues un escalofrío recorre tu espalda y muchos "¿que hubiese pasado si..?" comienzan a taladrar tu mente. Es claro que ningún lugar es una zona segura a partir de ese momento.

Al voltear tu cabeza observas con poco de aturdimiento, una motoneta de servicio de pizza volcada sobre la acera y con las llaves en el arranque. La levantas mientras comienzas a tener claro tu primer objetivo: mantenerte en movimiento, y después de lanzar una segunda mirada al caos en el que estás sumergido, atravezarás media ciudad en búsqueda de Bárbara.

Por un segundo piensas en voltear atrás, recuerdas la mirada de resignación, te repites una y otra vez con una mezcla de miedo y coraje: "tú no eres así, tú no te rendirás tan fácil, ¡con un carajo! ¡tienes que ser fuerte!" hinchas tus pulmones y resoplas varias veces para darte valor, accionas el interruptor de arranque y comienzas tu azarosa travesía...

Mazer -

Como no haberte dado cuenta antes de salir de casa el caos que hay a tu alrededor... Tal vez me debería de haber tomado esa taza de café antes de salir (doble).
La imagen es indescriptible, no puedes fijar los ojos en un solo punto para ver que ocurre en un vistazo rápido.
La calle de tu izquierda esta bloqueada por culpa de un accidente en cadena. Te acercas al lugar de los echos sin entender muy bien que pasa, todo el mundo a tu alrededor corre despavorida y nadie...NADIE presta atención al echo de haber atropellado a una persona.

El primer coche del accidente esta semi cruzado en la calzada impidiendo el paso en ambas direcciones, tiene el frente abollado y lleno de sangre, como si el también hubiera atropellado a alguien... pero sin alguien.
No hay nadie en los coches y las puertas están abiertas, han salido corriendo?, a donde?, por que?.

Lo primero que piensas... un ataque terrorista, pero no tiene mucho sentido.

Esta pasando todo tan rápido y es tan extraño que no sabes que hacer... te giras y la persona que has atropellado se dirige hacia a ti a un paso de tortuga, arrastrándose y con la mano alzada en tu dirección.
No puedes evitar pensar que algo va mal, y sientes miedo, tanto que podrías uir sin problemas y nadie se daría cuenta con semejante alboroto.
Pero no eres así, siempre fuiste demasiado responsable.

Tus intentos de parar a un transeúnte se ven frustrados, cuando te acercas a cualquiera huyen de ti como si tuvieras la peste... "Oiga, ayúdeme", "Por favor, me presta su móvil?, el mio no va, acabo de atropellar a una persona"... Nadie te contesta, te miran con los ojos fuera de sus órbitas...

Joder que cojones hago... dios, me voy a meter en esa cafetería que parece que hay gente en ella... Ufff, la puerta esta atrancada y la gente de dentro me esta mirando con cara de no saber que hacer... "Por favor, abridme, he atropellado a una persona, necesito un teléfono... y mierda!, alguien sabe que coño esta pasando?"...

Entre ellos parecen discutir, unos quieren abrirme y otros no...

Blame -

Al doblar una esquina una persona se cruza en tu camino, se estampa contra tu parabrisas resquebrajándolo. Sales del coche y te encuentras a un hombre de mediana edad tendido en suelo, inmóvil, "joder, lo he matado" piensas; un momento, se mueve, esta vivo, te acercas a auxiliarle y cuando estas lo suficientemente cerca el muy bastardo intenta morderte, debe de tener las piernas rotas pero empieza a arrastrarse hacia, "Oiga, lo siento, a sido sin querer, se ha puesto en medio", le espetas, el hombre de mediana edad continua avanzado ignorando tus palabras. Levantas la vista para pedir ayuda y en ese momento te das cuenta de que no eres el único que tiene problemas...

Sergio -

Accionas el encendido y el pones el coche a calentar un poco el motor.

JORGE (off)
Que querría Bárbara.

Vuelves a marcar el teléfono y escuchas los mensajes una vez mas.
Solo interferencia.
Y unas palabras inteligibles.

JORGE (off)
Que le pasara...? que le va a pasar, debe ser su crisis existencial de los lunes... mejor la llamo, prefiero llevar la fiesta en paz...

Marca el numero una vez mas.
Bárbara no atiende.

JORGE (off)
Puta madre. Bueno, la llamo desde el trabajo.

Guarda el teléfono y saca el carro del estacionamiento.
La luz matutina lo encandila a la salida.
La calle luce particularmente sucia. Pero no lo piensa demasiado.
No hay demasiado trafico y eso definitivamente es algo bueno.
Enciende el estereo y por un momento comienza a escuchar las noticias.

LOCUTOR RADIO
Se recomienda mantener la calma.

El celular comienza a sonar una vez mas.
Jorge agacha la mirada y busca al aparato.
En la acera justo al lado por donde pasa el coche una mujer es atacada por dos jóvenes de 15 y 18 años.
Jorge no lo nota.
contesta la llamada.

JORGE
¿Alo?

Se corta la comunicación.

LOCUTOR RADIO
Lo mas recomendable es que permanezcan en sus casas hasta que...

JORGE
Por supuesto, tu me pagas las cuentas a fin de mes.

Apaga la radio.
Jorge marca el numero de Bárbara una vez mas.
No contesta.

JORGE
Y entonces...?

Enciende el cd player.
Comienza a sonar “Sour suite” de The guess who.
continua su recorrido.

Lucks -

Abres la puerta y te dispones a entrar, pero algo te detiene, te agarran el brazo. Buscas rápidamente con la mirada, y te encuentras con tu vecino de piso y de plaza de aparcamiento.
Él, al contrario que tú, no sale a trabajar, está llegando a casa después de llevar toda la noche conduciendo el autobús.
Te habla sobre que la gente está loca, que en el turno nocturno ha habido muchos problemas con otras líneas. Te comenta que incluso un cliente le ha golpeado y le ha intentado morder, pero no le escuchas: "Al fin y al cabo, ¿qué día no está todo el mundo loco en la ciudad?"
Te despides amablemente y subes al coche.

Koryrik -

... y entras en el parking. De pronto una sombra te tira al suelo y entra velozmente en el ascensor dejando caer una barra de hierro. "Joder! Vaya con más cuidado!" Logras ver de quien se trata antes de que se cierren las puertas. Es William McDermott, el conserje. Un hombre de lo más amable y siempre dispuesto a arreglar cualquier electrodomestico por una propina. La barra que continúa en el suelo está manchada de sangre... Te preguntas si la habrá utilizado para matar alguna rata...

Te levantas y te sacudes el polvo. A pesar de lo mal iluminado que está el parking y la gran cantidad de rincones oscuros, no tienes problema en llegar hasta tu coche, un antiguo Volkswagen Scirocco de tres puertas.

Nata -

Al meterte en el ascensor, te miras al espejo y te percatas de que te has cortado al afeitarte y una mancha rojiza ha tomado posesión del cuello de tu camisa. "Mierda, justo el día que tengo reunión con los capullos del banco", piensas. A la altura del tercero oyes un grito ahogado, pero no le das importancia. "Los niños de la loca siempre dando el coñazo, debería hablar con ella. No, mejor, no, no soporto a esa tía. Quizá tendría que haberme cortado el pelo. ¿Qué querría, Bárbara? Dios, no soporto que no coja el puto móvil". Miras de reojo hacia un lateral y un -1 de color rojo te devuelve a la realidad. Las puertas del ascensor se abren...
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